martes, 22 de febrero de 2011

ANÁLISIS DEL ARTÍCULO LA TRANSDICIPLINARIEDAD

Peñuelas, L.A. (2005). “La transdiciplinariedad. Más allá de los conceptos, la dialéctica” en Andamios, Año 1 (núm. 2), pp. 43-77. México.

Integrantes del equipo:
Elsa Verónica Carmona Carranza
Aileé Salazar Barrios
Nelly Andrade Zamora
María de Lourdes Reyes Arroyo

Las siguientes aportaciones corresponden al análisis individual y colectivo del artículo “La transdisciplinarieda. Más alla de los conceptos, la dialéctica”, de acuerdo al guión de análisis que nos proporcionó la Mtra. María del Rosario Freixas, tutora del grupo.

1. ¿Cuáles son, de acuerdo con el autor los dos caminos para explicar el origen del concepto de interdisciplinariedad?
El primero es hacer un recorrido histórico y buscar lo esencial de dicho concepto, lo cuál implicaría rastrear el surgimiento del pensamiento occidental, retornando a los clásicos de la antigua Grecia, haciendo un largo recorrido hasta los pensadores contemporáneos como Morin, Foucault, entre otros, tratando de buscar e los intersticios que pueda dejar este itinerario, puntos nodales que nos puedan ayudar a elucidar sus desarrollo y trayectoria. En 1637 con la obra de Descartes, El discurso del método, con su cogito, ergom sum. Allí comienza una escisión estructural y fundamental en el pensamiento occidental. Empieza la división entre sujeto y objeto. Con esta división comienza un proceso que da lugar a una gran variedad de disciplinas que aún hoy siguen fragmentándose.
En el segundo camino se pueden caracterizar dos momentos importantes que permiten trabajar sobre el concepto de interdisciplinariedad. Según Martín Landau, Harold Prosahnky y William Ittelso (Torres, 1996: 51), el primero va desde la Primera Guerra Mundial hasta la década de los 30, caracterizado por esfuerzos aislados que, aunque importantes, no tuvieron eco en la comunidad académica. El segundo, lo sitúan luego de la Segunda Guerra Mundial, pues el mundo inició relaciones de cooperación en áreas económicas, políticas y científico-culturales. Las primeras cooperaciones fueron a nivel bilateral, pero la creación de la UNESCO inició la cooperación a nivel internacional que aún perdura.


2. ¿Con base en la lectura, cuál diría que es uno de los cuestionamientos básicos que se pueden hacer a la investigación interdisciplinaria?
La pregunta obligada de muchos autores, no sólo en la primera mitad del siglo XVII, sino incluso antes de esta época, sabían que buscar puntos nuevos de articulación después del análisis (de partes) era una orientación adecuada a los procesos que se iniciaban, ¿por qué dicha reflexión era ignorada? ¿Sería un problema epistemológico? O mejor, ¿un problema histórico e ideológico?


3. ¿Cuáles son las cinco tipologías de lo “no disciplinar” manejadas por el autor y en qué consisten?
• La Interdisciplinariedad lineal tipo 1 se da cuando varias disciplinas abordan un mismo problema u objeto de estudio y cada una aporta desde su saber elementos para una mejor comprensión. Pero ninguna sufre cambios o modificaciones determinables.
• En la interdisciplinariedad lineal tipo 2 una disciplina se apoya en algún elemento de otra (teoría, técnica-método, una información, un concepto), pero cada una conserva sus límites y dinámicas.
• En la interdisciplinariedad dialéctica, tanto la disciplina 1 como la disciplina 2 se afectan y cambian recíprocamente. Hay interacción, intercambio y cooperación. Lo que determina el intercambio varía de una tipología a otra.
• En el nivel dialéctico fractal simple existe la emergencia de una nueva disciplina como emergencia de la interacción de otras disciplinas. La nueva disciplina no puede explicarse por la suma de la disciplinas que le dan origen (principios de sinergia y recursividad).
• El nivel dialéctico fractal complejo en el cual se dan niveles intermedios (fraccionarios), que son niveles complejos de interacción y donde se requiere altos niveles de conceptualización. Aquí la dimensión práctica sólo puede ser aprehendida a partir de la interpretación en varios niveles de realidad y de esquemas cognitivos constructivos (no lineales, multicausales y azarosos).

4. ¿A cuál de las tipologías correspondería la Zoosemiótica?
A la dialéctico fractal complejo. La zoosemiótica consiste en la manera de comunicarse de los animales entre sí.

5. De acuerdo con sus propias palabras, ¿cómo definiría a la transdisciplinariedad?
Es la relación entre las diferentes áreas del conocimiento humano, para resolver los problemas actuales y así generar nuevos conocimientos. Su finalidad es la comprensión del mundo actual y donde uno de sus imperativos es la unidad del conocimiento. El prefijo “trans”, significa entre las disciplinas a través de las diferentes disciplinas.

TRABAJO COLABORATIVO DE LA SESIÓN TRES

A continuación se presentan las reflexiones del equipo en torno a los siguientes planteamientos:

Integrantes:
Elsa Verónica Carmona Carranza
Aileé Salazar Barrios
Nelly Andrade Zamora
María de Lourdes Reyes Arroyo

• ¿Cuál fue la reflexión/descubrimiento más relevante que le promovió la temática abordada en la telesesión?

La diferencia que existe entre la investigación y la evaluación, que, aunque sean procesos que “vayan de la mano” se diferencian en que la investigación se refiere a la construcción del conocimiento, brinda aportes a una disciplina, es extensa, generalizada, las personas que la hacen están estrechamente relacionadas con el campo de estudio; en contraste con la evaluación que emite juicios de valor sobre cómo se comporta un fenómeno, no busca contribuir al conocimiento, arroja resultados a través de informes donde evalúa las necesidades de un programa, es más específica y los evaluadores pueden ser contratados, no es necesario que estén relacionados con el programa a evaluar.

Nos permitió comprender que la investigación es una actividad, una indagación académica, mientras que la evaluación es una indagación aplicada, es más práctica. Ambas se complementan, una requiere de la otra.

Comprender la diferencia entre ambas nos va a permitir que como investigadores o evaluadores tengamos muy claro las características de cada una y evitar caer en confusiones que demeriten el trabajo realizado y generar aportaciones confiables a los destinatarios de cada una de ellas.


• ¿Cómo definirían a la investigación educativa y cómo a la evaluación educativa?

La investigación educativa es indagación disciplinada que se refiere a la generación de conocimientos nuevos que permitan entender el objeto de estudio, sin importar el contexto, es una actividad fundamentalmente académica bajo las limitaciones del campo y objeto de estudio, se refiere a lo QUÉ se investiga.

La evaluación también es indagación disciplinada pero que se realiza con el fin de emitir un juicio de valor sobre algún programa que se esté llevando a cabo, se enmarca en un contexto y tiene que ver con el CÓMO funciona. Es una actividad eminentemente práctica.


• En el contexto de la comunicación y las tecnologías educativas, ¿cuáles podrían ser las aportaciones de la investigación educativa y/o social y cuáles de la evaluación educativa y/o social? (mencione al menos tres aportaciones de cada una)

Investigación educativa/social:

1. Despejar dudas sobre la Alfabetización digital
2. Innovaciones en el uso de la web 2.0 en la educación
3. Publicación de resultados sobre el uso de Entornos virtuales de aprendizaje
4. La educación en el sistema abierto
5. El problema del déficit de atención por la vida light



Evaluación educativa/social:
1. Áreas de oportunidad en la enseñanza de idiomas con TIC
2. Toma de decisiones sobre el aprendizaje de las matemáticas a través de juegos interactivos
3. Utilización de los informes sobre tiempos y usos que le dan los estudiantes universitarios a la computadora para la mejora continua
4. Motivos por los que México se sitúa en los últimos lugares en calidad educativa, si tiene las mismas posibilidades en el uso de las TIC.
5. Valoración de la Nueva Reforma Educativa de Secundaria




• ¿Cómo ayuda lo visto durante la sesión para el desarrollo de la práctica profesional?

En primer lugar, diferenciar unos términos que pensábamos que eran iguales, es decir, que no estaban separados el uno del otro y el saber que se pueden tener dos trabajos diferentes entre sí sobre todo en cuanto a la metodología y el conocimiento del tema. Amplía el panorama para poder establecer cómo será el trabajo final.

Existían algunas confusiones, sobre todo porque en el proceso metodológico comparten herramientas, técnicas e instrumentos, sin embargo la telesesión y sobre todo las aportaciones de la Dra. Alicia Moreno, contribuyeron a identificar las principales diferencias y entender que aunque ambas son indagaciones el alcance y contribuciones de cada una es diferente. Si bien la mayoría de las indagaciones que se realizan en el ámbito educativo son evaluaciones creo que este módulo nos abre una nueva perspectiva sobre el desarrollo de la investigación en nuestra práctica profesional.

Ha sido una ayuda muy importante en nuestra labor profesional, además de instruirnos podremos apoyar a nuestros alumnos ya que muchas veces les dejamos hacer trabajos de investigación, al menos deben de saber la diferencia para que de acuerdo a sus posibilidades entreguen un trabajo de calidad.

LA CONCIENCIA ÉTICA EN LA EVALUACIÓN EDUCATIVA

INTRODUCCIÓN
El presente documento se es resultado de la reflexión generada de las lecturas ) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, de Edgar Morín(1999) y Formación de investigadores educativos de Rojas Soriano (1992). Ambos documentos hacen énfasis en la necesidad que investigadores y evaluadores realicen su práctica profesional apegados a un código de ética para evitar afectar a terceras persona.
En el primer subtítulo se expone un marco referencial sobre la ética en la educación, específicamente los referentes éticos sobre la formación profesional, en el segundo se presenta un análisis de algunos ejemplos de evaluaciones donde se distorsionan los verdaderos fines de la indagación y las repercusiones de la falta de ética y, en el tercero, se exponen las conclusiones de esta reflexión.
Los ejemplos que se citan no presentan una postura ética de alguien que profesionalmente debe mostrar madurez e imparcialidad al emitir juicios y fueron un detonante para reflexionar sobre el impacto negativo que pueden tener nuestras percepciones sobre otros grupos, sobre todo cuando se expresan a través de conductas deshonestas y carentes de comprensión.
La ética en la formación de investigadores.
En la declaración de la UNESCO una de las misiones de la educación superior es contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad por tanto las instituciones de educación superior, los docentes y estudiantes deberán utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir activamente valores universalmente aceptados, y en particular la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad, tal y como han quedado consagrados en la Constitución de la UNESCO, por ello se hace necesario reformular los planes de estudio y utilizar métodos nuevos y adecuados que permitan superar el mero dominio cognitivo de las disciplinas y facilitar el acceso a nuevos planteamientos pedagógicos y didácticos. UNESCO (1998)
Arana y Batista consideran que si el objetivo del proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación superior, es incidir cada vez más en la calidad de las acciones de los futuros profesionales, es decir, en la calidad de sus modos de actuación, entonces se debe contemplar a los valores para el éxito y la competencia social y profesional.
Un trabajo producto de una investigación realizada por García y Martínez (2006), analiza planes de estudio de carreras en educación en 21 países de Iberoamérica buscando la presencia de asignaturas relacionadas con la ética. Los autores encuentran que el 67% de los currículos revisados incluyen al menos una asignatura que atiende a la ética profesional. Una exploración similar, esta con Odontólogos (Álvarez, Sánchez, Orozco y Moreno, 2006), se llevó a cabo en sesenta y tres escuelas país, la gran mayoría de los planes revisados cuentan con asignaturas cuyos contenidos aluden a valores éticos, morales y humanos. Benítez, A. (2009).
Para Sarabia (1994) la formación en actitudes tiene tres componentes: Uno cognitivo, que se relaciona con conocimientos y creencias; uno afectivo, que se manifiesta en sentimientos y preferencias, y otro conductual, en el ámbito de las acciones manifiestas, mientras que Arana y Batista argumentan que el modelo de formación del profesional debe ser sistémico y pluridimensional, su propuesta curricular considera cinco dimensiones: intelectual, técnica, ética, estética y político-ideológica y en cada una de ellas se forman valores estrechamente vinculados unos con otros: saber, eficacia, dignidad, sensibilidad y patriotismo respectivamente.
La dimensión intelectual supone que a través de los conocimientos se induce a una actitud cuestionadora y a la búsqueda infatigable del saber; así mismo en un sistema de valores, la dimensión técnica significa la intervención eficaz y eficiente en la producción pero con un nuevo significado, eficacia con creatividad, responsabilidad y modestia entre otros. La dimensión ética destaca la dignidad y el respeto a la profesión como valor supremo, que patentiza la comprensión y compromiso para mejorar la realidad en que se vive. La dimensión estética propicia al gusto, la sensibilidad y la satisfacción profesional con la obra a realizar. Mientras que el valor de patriotismo e identidad nacional son valores que se forman en la dimensión político-ideológica, es el modo de comprender su deber y responsabilidad ante la sociedad.
Lo anterior cobra importancia porque como Rojas(1992) expone, “la falta de una verdadera formación como científicos conduce a muchos individuos a apropiarse de ideas, información o aportaciones de diversos autores sin citar a éstos ni mencionar el nombre del título del libro o artículo correspondiente” sea por desconocimiento, deliberadamente o por negligencia, su texto deja claramente evidente la contrariedad o el desagrado que estas situaciones pueden generar a los autores originales y aboga porque los investigadores o quienes aspiran a serlo, “reconozcan la importancia de mantener la honestidad intelectual en el trabajo científico”. (Rojas, 1992)
Por su parte Morín (1999), define que la ética de la comprensión “es un arte de vivir que nos pide, en primer lugar, comprender de manera desinteresada(…) pide argumentar y refutar en vez de excomulgary expone que si sabemos comprender antes de condenar, estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas.”
Un caso de evaluación con una visión sesgada.

En la obra Evaluación, ética y poder (House, 1994) se presentan algunos casos como Follow Trough, un programa que tenía como objetivo el proporcionar servicios educativos a los alumnos menos favorecidos, en este programa se realizó una evaluación situada en las relaciones de influencia y poder, se integraron nuevos “colaboradores” con modelos distintos a los de las escuelas públicas para darle respaldo político, terminó elaborando informes sesgados. Esta estrategia tuvo tal éxito que su presupuesto anual ascendió a los sesenta millones de dólares, hasta que en octubre de 1968, el congreso anual estalló en protestas y acusaban a los evaluadores de tener una visión sesgada y del programa y de ser insensibles a los intereses de la comunidad.
Antes situaciones como esta House (1994) niega que la recogida de datos en cantidades .grandes y costosas, elimine los sesgos, para él la validez de una evaluación depende de que sea veraz, creíble y correcta y propone cuatro valores como fundamento de la moral en la evaluación: igualdad moral, autonomía moral, imparcialidad y reciprocidad.
La igualdad moral consiste en tratar a todos los involucrados por igual, la autonomía moral supone que nadie debe imponer su voluntad a los demás mediante la fuerza, la cohersión o algún otro medio; la imparcialidad refiere que ningún procedimiento de decisión debe favorecer a nadie en especial, y por último, la reciprocidad hace alusión a una conocida frase que dice que tratemos a otros como queramos ser tratados.
Conclusiones

Los casos de evaluación carentes de estos cuatro valores fundamentales no son exclusivos de países extranjeros, por el contrario en nuestro país se presentan de forma velada, un ejemplo de ello son las evaluaciones que se realizan con fines de acreditación por pares académicos, en ocasiones se cae en acciones que atentan contra la confiabilidad y la veracidad de la información, por ejemplo el reforzar los núcleos básico de docentes con personal altamente calificado, para cumplir con los criterios mínimos establecidos por los organismos acreditadores, la elaboración de evidencias sobre algunos procesos que no se realizan de forma adecuada, entre otros.
Por esta razón es importante que desde los niveles de formación básica, se construya y aprehenda en los grupos un código de ética que contribuya posteriormente a una práctica profesional honesta, comprensiva, donde tanto investigadores como evaluadores permitan la libertad de opinión y de expresión y no asuman la posición de jueces.

BIBLIOGRAFIA
Arana M. y Batista N. (s/f). La educación en Valores: una propuesta pedagógica para la formación profesional. Organización de Estados Iberoamericanos. Recuperado el 16 de Octubre de 2010 de http://www.oei.es/salactsi/ispajae.htm
Benítez, A. (2009). La Educación en valores en el ámbito de la educación superior. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación Volumen 7, Número 2. Recuperado el 15 de octubre de 2010 de http://redalyc.uaemex.mx/pdf/551/55111725007.pdf
House, E.R. (1994). Evaluación, ética y poder. Ediciones Morata. Recuperado el 8 de marzo de 2009 http://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=&id=_lxZzsxQZPQC&oi=fnd&pg=PA227&dq=la+etica+del+evaluador&ots=Z78iI_KZZ7&sig=B6yENga5G8IjwTFxluAEuP-f480#v=onepage&q&f=false
Morín, E. (1999) “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”,
Correo de la UNESCO

UNESCO (1998). Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción y Marco de Acción Prioritario para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior. Recuperado el 16 de Octubre de 2010 de http://www.unesco.org/education/educprog/wche/declaration_spa.htm
Soriano, Raúl, “Formación de investigadores educativos” Edit. Plaza y Valdés, México 1992